Leo Messi vuelve a sonreír y, con él, también el barcelonismo al unísono. Después del batacazo en el Parque de los Príncipes y de encajar con total indiferencia el gol que valió los tres puntos ante el Leganés, hizo lo propio en el Vicente Calderón para batir a un Atlético de Madrid convencido de mojar pan en las heridas del cuadro azulgrana. Sin embargo, le salió bien la jugada a Luis Enrique Martínez, que planteó una pequeña revolución en el once y saltó al césped con un 3-4-3 que sorprendió a todo el mundo.

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El cuadro azulgrana incluso mejoró notablemente la actitud exhibida frente al PSG y el Leganés y encontró el premio en forma de puntos con el que sigue presionando al Real Madrid en lo alto de la Liga, aunque el cambio de planteamiento del entrenador no supusiera una mejora en el juego, que sigue siendo gris pero vuelve a presentar buenos resultados. Ganar en el Calderón nunca fue fácil y el Atlético tampoco se dio por vencido fácilmente.

Luis Enrique pobló el centro del campo en busca de la identidad perdida pero aunque el equipo sigue funcionando a fogonazos, totalmente a merced de la inspiración que pueda tener la MSN, que encontró en Rafinha un aliado de excepción, esta vez encontró el camino de la victoria. Tras un primer tiempo en el que brillaron particularmente los porteros, fue el brasileño quien inauguró el marcador después de aprovechar una asistencia de Messi para ver como Diego Godín ponía las tablas.

Faltaba por aparecer el de siempre y a fe que lo hizo. A falta de cuatro minutos hizo acto de presencia para resolver el partido y volver a saborear las mieles del liderazgo, aunque de forma provisional, a la espera de ver el rendimiento del Real Madrid en El Madrigal. Sin embargo, el cuadro azulgrana vuelve a reengancharse a la Liga y recupera las mejores sensaciones para lo que está por venir, visita el PSG incluida.

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