La primera polémica que generó el trascendental encuentro entre Argentina y Chile, el 23 de marzo, por Eliminatorias, fue el escenario (se terminó eligiendo el estadio de River). La segunda polémica, en tanto, se conoció esta semana, y tiene que ver con el “negocio de las entradas”, ya que no habrá venta directa para los hinchas chilenos.

Según comunicó la ANFP, “del total de entradas definidas para la afición chilena, AFA entregó 1.600 a operadores turísticos” y “el resto de las entradas se entregarán a sponsor, de acuerdo a compromisos comerciales, y a compras que realizarán los clubes, jugadores, ex jugadores, técnicos y dirigentes”.

La medida, rápidamente, generó malestar cerca del Pacífico.

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